En este tiempo de Cuaresma y teniendo como trasfondo el evangelio de hoy: «amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos» (Mt.5, 44-45), compartimos esta frase de P. Eladio que puede darnos pistas de cómo es el amor De Dios y a qué nos invita.

ORACIÓN DE CORAZÓN A CORAZÓN
(De la espiritualidad de P. Eladio)
Templa, Señor mi corazón, acalla mis temores y desconfianzas.
¿Por qué he de temer entrar en tu corazón, Jesús? ¿No lo dejaste abierto para que entráramos? Tú mismo nos invitas: “Ven a mi si estás cansado, agobiado…”.
Tu corazón, Jesús, es un mar inmenso de perdón, luz, amor, consuelo y gozo.
Quiero penetrar en él, vivir en él, tener mi mansión en él. (Cf.744, 2). Quiero entrar para ser perdonado, iluminado, consolado y regalado. (Cf. 787,4).
Guíame con la luz que desciende de ti: ilumíname para conocerte y conocerme; para ver lo que soy y gustar tu gran misericordia; para entender cada vez más que tú eres el verdadero Camino, la suma Verdad y la única Vida; para quedar persuadido que en tu corazón, en ese centro divino, está mi verdadero reposo, mi mansión, mi única vida. (Cf. 390,2).
En tu corazón hallo la paz, la caridad ordenada, la humildad profunda, la mansedumbre sin tasa, la paciencia perfecta, la confianza ilimitada, la obediencia plena y, sobre todo, la conformidad con tu voluntad. (Cf. 751,2).
Creo firmemente que por tu misericordia, Señor, encontraré el filón abundante de la mina de tu amor. Quiero caminar en humildad y mansedumbre y confiar plenamente en que, por tu gran bondad, seré enriquecido con tu amor divino.
Quiero ser constante y fiel, perseverando en cavar y recabar en la mina de tu corazón, donde se encierran los tesoros de la bondad, sabiduría y misericordia de Dios Trinidad, centro y fin de todo cuanto existe. (Cf. 326,4).
Confío en ti, en tu corazón, Jesús y sé que por él llegaré al Padre en unión del Espíritu Santo. (Cf. 319,5). Te suplico que formes el mío a tu imagen y semejanza. (Cf. 358).
Equipo de Redes, JST





