
Te alabamos, Padre, porque eres el origen de todo amor y nos diste a Jesús como hermano.
Te bendecimos, Jesús, porque como nosotros quisiste nacer y vivir en el seno de una familia y nos revelas al Padre.
Te glorificamos, Espíritu Santo, porque en la familia nos invitas al diálogo y eres comunión desde la riqueza de nuestras diferencias.
Te damos gracias, Dios Trinidad, por los dones que has derramado en nuestra familia.
- Líbranos del egoísmo y la insolidaridad.
- Enséñanos a acogerte en las necesidades del prójimo.
- Fortalécenos en nuestras dificultades.
- Enséñanos a perdonar con el perdón que tú nos concedes.
- Edúcanos en la fidelidad, en la ternura y en la fiesta.
- Descúbrenos tu voluntad como un designio de amor sobre nuestras vidas.
- Concédenos el trabajo que nos une a Ti en la construcción del Reino.
Danos la fe que nos lleva a Ti como Padre y a vivir desde nuestra familia la fraternidad universal por encima de razas y culturas.
Danos la esperanza y el gozo que necesitamos para llevar a cabo juntos la tarea que Tú nos confías.
Da a nuestra familia ese amor paciente y servicial, que no busque su interés.
Que disculpe siempre, se fie siempre, espere siempre.
Te lo pedimos Padre por Jesús, María y José. Amén.
De la espiritualidad Josefino-Trinitaria.





