En las últimas semanas he reflexionado y trabajado con la versión de “Me quedo contigo” de los Chunguitos interpretada por Rosalía en los Goya 2019. Una manera de entender y vivir esta primera parte del “Shema”, del amor a Dios con todo lo que somos y quienes somos, con nuestras elecciones y nuestras derrotas, es la letra de esta canción. Dios, que nos ha creado libres, nos da a elegir. El mandamiento no es una obligación sino una opción de vida. Entendemos y asumimos que queremos conformar nuestra vida en esta dinámica de amor inclusivo e incluyente que es el amor de Dios Trinidad.

Rosalía canta con pasión “Me quedo contigo” después de desechar la riqueza y su grandeza, la gloria de la historia, la libertad de organizar la vida según los propios intereses, los ideales personales sobre los que construir la personalidad. Mirándolo desde el evangelio de hoy sería desde el corazón, el alma, la mente, todo el ser, pero orientado solo a nosotros mismos. Jesús nos enfoca la lente. La apuesta creyente es mirarnos desde Dios, amarnos y amar desde Dios y descubrir cómo somos amados por él. Es en este punto donde el prójimo es reconocido, es aproximado y por ello amado desde Dios.





