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Jn.21,1-19. ¿ME AMAS?

Hace tiempo, en una conversación, salió el tema de que en una relación una de las partes ama más que la otra. No sé si compartes ese comentario. La verdad, el amor es difícil de medir, pero cuando ambas partes se sitúan en la misma frecuencia, uno es consciente de que la otra persona te quiere sin medidas y comparaciones. 

En el evangelio de este domingo, Jesús tenía que poner en la misma sintonía a Pedro, es decir, en la misma intensidad del amor. 

En el texto, cuando el Señor pregunta a Pedro si le ama, la palabra que utiliza el evangelista es “agape” (que expresa el amor oblativo, un amor que tiene capacidad de dar y continuar dando sin esperar que se le devuelva. No depende de los sentimientos. Es un amor de acción y no de emoción). 

Por el contrario, cuando Pedro responde el vocablo referido al amor es “phileo” (que expresa el amor de amistad; el compartir la vida y las experiencias con otra persona. Es un amor que se elige, en el que hay cierto grado de complicidad. Es un amor de correspondencia).

En el interrogatorio, Jesús va resituando a Pedro y haciéndole tomar conciencia de su respuesta, comparando el amor que le tiene a Jesús con el amor que tiene a los otros; profundizando si tiene al Maestro como modelo, si está identificado con él. 

En la tercera pregunta, Jesús se pone al mismo nivel que el apóstol y le pregunta si le ama (phileo) desde la misma frecuencia. Es en la confesión de Pedro “tú lo sabes todo, tú sabes que te amo (phileo)” la que nos da luz sobre cómo debe ser nuestra respuesta ante el Señor. 

El Señor nos va a amar siempre de modo incondicional, gratuito e inconmensurable y quiere que nos abramos a ese amor  y, en la medida de lo posible, que seamos capaces de entregarnos así a los demás. Pero también sabe quiénes somos y cómo somos y, aun en la pobreza de nuestro seguimiento, en las dificultades de nuestra relación, él seguirá dándolo todo. 

Sí, es verdad, en esta relación una de las partes ama más que la otra. Pero bendita diferencia que ensancha las fronteras limitadas de nuestro corazón para acoger(nos), aceptar(nos) y entregar(nos) a los demás en su Nombre. 

Equipo de Redes, JST.

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