El que es fiel en lo poco…
El evangelio de hoy (Lc 16,1-13) nos sitúa en una de las parábolas más incómodas y, a la vez, más provocadoras de Jesús: la del administrador astuto. A primera vista, parece que se elogia la trampa o la malversación, pero en realidad Jesús nos está invitando a una mirada más honda: ¿cómo usamos los bienes y dones que hemos recibido?, ¿desde qué luz orientamos nuestras decisiones?
San Pablo, en la carta a los Efesios (5,8-11), nos recuerda con claridad: “Antes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor; caminen como hijos de la luz. Porque el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad”. Este es el criterio que da sentido a la parábola: no se trata solo de “administrar bien” lo que tenemos, sino de hacerlo desde la luz de Cristo, que disipa las tinieblas de la codicia, la mentira y la injusticia.
Hoy vivimos en un mundo donde la información es rápida, abundante y muchas veces manipulada. Noticias, redes sociales y discursos nos llenan de datos, que nos aturden y anestesian, incapaces de ver las desigualdades y de reaccionar. Jesús nos despierta con su palabra: no podemos servir a dos señores. O nuestra brújula se orienta a Dios y al bien común, o a la esclavitud de la idolatría del dinero, del consumo y del egoísmo.

El Señor nos confía bienes pequeños y grandes: nuestra formación, nuestras cualidades, nuestra capacidad de amar y servir. Lo que parece “poco” en nuestras manos, si lo vivimos con fidelidad, se multiplica para bien de los demás. La astucia que Jesús nos pide no es la de aprovecharse de otros, sino la de ser creativos, audaces y decididos para sembrar bondad, justicia y verdad.
Hoy se nos invita a examinar nuestro corazón:
- ¿Qué lugar ocupan mis dones, mi tiempo y mis recursos: al servicio de los demás o encerrados en mí mismo?
- ¿Camino como hijo de la luz, denunciando lo que oscurece la vida, o me acomodo a la mediocridad?
- ¿Qué señor estoy sirviendo: al Dios de la vida o al ídolo del dinero?
Que el Señor nos conceda la valentía de ser administradores fieles de su gracia, caminando como hijos de la luz, para que nuestra vida sea un reflejo de bondad, justicia y verdad en medio del mundo.
Equipo de Redes, JST.





