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Domingo V Cuaresma. Jn. 11, 3-45

¿Crees esto?

Jesús en Betania se siente en casa. Allí no hay formalidades, solo la cercanía de los amigos que conoce y ama. “Jesús quería mucho a Marta, a su hermana y a Lázaro”. Son personas reales, con historias y emociones, que se convierten en figuras que representan a todos nosotros. Son la comunidad de los amigos de Jesús, la comunidad que acoge su revelación y comparte su misión.

Sin embargo esta visita es distinta: está marcada por la enfermedad, el dolor y el vacío que deja la muerte.“Señor, el que tú amas, está enfermo…” Y será justamente en ese dolor donde se revelará la Vida verdadera.

Marta, con su corazón abierto, deja que la palabra de Jesús la guíe. Al principio, su fe es la de quien espera un milagro: “Si hubieras estado aquí…”. Después, la de quien confía en una resurrección futura según la tradición de su pueblo. Pero Jesús la invita a ir más allá: a creer en Él como la Resurrección y la Vida, aquí y ahora. Y entonces llega esa confesión que resuena hasta hoy: “Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo”.

Marta se vuelve un espejo para nosotros. Es trabajadora, real, con dudas y esperanza. Su fe madura en medio de la pérdida y se convierte en modelo de fidelidad. María, en silencio, espera en el corazón; Lázaro, frágil, nos recuerda que todos estamos marcados por la muerte. Y juntos, en Betania, esta pequeña comunidad de amigos nos muestra lo que significa creer: abrirnos a la presencia que es Vida y da vida. 

¿Dónde estás tú en este relato?

¿Eres Marta, que reclama y confía?

¿Eres María, que guarda su dolor en lo profundo y aguarda la presencia del Señor?

¿O eres Lázaro, que necesita ser llamado a la vida otra vez?

En Betania, Jesús sigue preguntando: “¿Crees esto?”

Equipo de Redes, JST.

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