Comentario del Evangelio      Noticias      Contacto

Alabanza al Padre: Fuente Inagotable de Amor y Misericordia

1. Lectura.

«Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él.» (1 Juan 3,1)

«Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones.» (2 Corintios 1,3-4)

2. Reflexión: El Rostro Paterno-Materno de Dios

Nos unimos hoy en comunidad con el júbilo de las grandes fiestas de familia para contemplar el misterio de Aquel que tomó la iniciativa y nos invitó, antes que nadie, a una relación de puro amor. Él es el Padre amoroso que nos atrae con dulzura hacia su Hijo Jesús. 

Al mirar el rostro, los gestos y las obras de Jesús de Nazaret, no vemos a un Dios lejano, sino que descubrimos con asombro el corazón paterno-materno de Dios, desbordante de ternura y de una misericordia que no conoce límites.

Hoy más que nunca, urge que experimentemos este amor en lo más profundo de nuestro ser. Necesitamos sentir en las entrañas el fuego del Creador para poder ser verdaderamente misericordiosos con nuestros hermanos y prolongar su providencia maternal con toda la creación. 

P. Eladio nos recuerda que “Dios no necesita nada, pero sus hijos, que son nuestros hermanos, necesitan mucho”

Por eso, alabamos al Padre comprometiéndonos a un amor encarnado en el día a día; un amor gratuito como el sol que nos envía cada mañana, que abraza al igual y al diferente, al bueno y al descarriado. A través de nuestros pequeños gestos y grandes obras de servicio, queremos construir esa civilización del amor.

3. Oración de Alabanza 

Guía: Bendito seas, Padre, que en tu infinito amor nos has dado a tu Unigénito Hijo, hecho carne por obra del Espíritu Santo en el seno purísimo de la Virgen María, y nacido en Belén hace ahora dos mil años. Él se ha hecho nuestro compañero de viaje y ha dado nuevo significado a nuestra historia.

Todos: ¡A Ti, Padre omnipotente, origen del cosmos y del hombre, por Cristo, el Viviente, Señor del tiempo y de la historia, en el Espíritu que santifica el universo, la alabanza, el honor, la gloria, hoy y en los siglos sin fin! ¡Amén! ¡Bendito sea su santísimo nombre! ¡Bendita su bondad infinita! ¡Bendito su amor puro y gratuito! (c. 461) 

Guía: Nuestro corazón se llena de gozo y exultamos al contemplar tu grandeza y al ver cómo «toda criatura puede beber de la fuente inagotable de tu Santidad, y en que seas tan infinitamente bueno, hermoso, sabio, misericordioso, eterno, simplicísimo, inmenso, felicísimo, independiente y, en fin, santo, santo, santo.» (c. 243) 

Guía: Reconocemos nuestra filiación divina gracias a su infinita compasión. Bendecimos la misericordia divina de nuestro Padre celestial, que gratuitamente nos adoptó por hijos suyos.

Todos: «Dios solicita nuestro amor para que nos asimilemos a Él, que es viva llama de amor, y de este modo en Él vivamos y Él viva en nosotros» (126,3). 

Guía: Que el aliento regalado y pacífico de Jesucristo nos vivifique para pasar nuestra existencia en un eterno canto de amor y gratitud. Que aprendamos a descubrir tu grandeza en todas las criaturas y a vislumbrar en ellas el amor que nos regalas. Penetramos hoy en nuestro interior para adorar tu presencia viva.

Oración final

«Dios Uno y Trino, a quien profundamente adoro, bendigo, alabo y glorifico» (c. 243). Haz que mi corazón quede lleno de tu espíritu y de tu bondad para poder darte gloria eternamente (c. 58). Haz que su gracia y su amor muevan siempre mi alma a la bendición, la alabanza y la glorificación (c. 220) y que, henchido mi alma de este espíritu (c.216) sea siempre mi gloria el canto eterno de tus alabanzas infinitas (c.203).

https://youtu.be/Kn8lp1Dxmc4

Posts relacionados