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San José, peregrino de la esperanza

Celebramos la Festividad de San José en el marco de este año jubilar. Acogemos la invitación a mantener encendida la llama de la esperanza y lo hacemos de la mano de San José, hombre justo y fiel, auténtico referente de esperanza para todas nosotras.

Desde el silencio, el Padre en la sombra (Patris Corde, 7)  intuye la acción de Dios en cada acontecimiento y posibilita, con su vida, que se cumpla la voluntad salvífica. Detrás de su figura discreta, que pasa muchas veces desapercibida, hay una enorme riqueza espiritual que nos habla de cómo vivir la esperanza en medio de la duda, la desventaja o la confusión.

huida a Egipto. JosÉ Moreno. Museo Del Prado
La Huida a Egipto. José Moreno. 1670. Museo del Prado

La vida del Padre de la valentía creativa (PC,5)  no estuvo exenta de desafíos, fue una auténtica peregrinación de fe. Itinerante, de Nazaret a Belén, une con sus pasos estos dos lugares físicos donde se encarna la vida de Jesús. Por amparar su integridad es capaz de ponerse en camino hacia Egipto, lugar nuevo y desconocido para él y allí sigue buscando, como buen padre, los medios para mantener a su familia. Sin duda, estos momentos de la vida de José, nos invitan a ser peregrinas de la esperanza que no descansa en certezas humanas, sino en la confianza plena en las promesas de Dios.

El Padre en la obediencia (PC,3) deja que Dios sueñe su vida. Renuncia a hacerlo Él mismo.

Pero los designios divinos, lejos de facilitarle la existencia, se la hacen más compleja. Conoce por experiencia el peligro y la incertidumbre. Los sueños son, para Él, vehículo del querer de Dios, sus huellas en el itinerario de la propia historia. Sus pies se ponen en camino para rastrear y seguir, para cumplir los deseos de la misericordia divina y hacerlos realidad. Dios vincula el destino de José a su plan de salvación. Todo esto puede ser una invitación para nosotras a orar con los sueños de José y contemplar en ellos nuestra propia llamada a dejarnos soñar por la Trinidad, personalmente y como Congregación.

El sueño de José. López Portaña. 
Museo Del Prado
El sueño de San José. Vicente López Portaña. 1805. Museo del Prado.

La esperanza de San José se mantiene firme incluso cuando los vientos de la adversidad soplan con más fuerza. Su peregrinación no es solo geográfica, sino también interior. En cada paso, confía en la Palabra que viene de lo alto, a través del Ángel, de las Escrituras, de las circunstancias concretas. No cuestiona el camino, lo recorre con disposición y con un corazón lleno de confianza en los proyectos que Dios tiene para Él.

La vida de San José, se convierte así, para nosotras, en una fuente inesperada de milagros cotidianos. Vivir al amparo del Misterio de su Hijo le transforma la existencia.

Su vida late ya a otro ritmo: el de su Hijo. Dejémonos sorprender por ese misterio divino que envuelve la vida del Padre en la ternura (PC,2) y la nuestra, y permitamos que altere también nuestras planificaciones y preocupaciones cotidianas.

El Salvador Hallado en el templo. Holman Hunt. Museo de Birmingham
El Salvador hallado en el templo. William Holman Hunt. 1860.Museo de Birmingham.

Hoy, en medio de nuestras propias peregrinaciones personales, comunitarias y congregacionales, se nos invita a mirar a San José y a sentirnos acompañadas por Él.

Al renovar nuestros votos, no solo estamos reafirmando nuestro compromiso con Dios, sino que estamos marcando un nuevo paso en nuestro peregrinaje espiritual. Al volver a pronunciar nuestras promesas, nos invitamos a vivir como peregrinas de la esperanza, con la certeza de que es Dios quien nos sostiene en cada momento, que estamos bajo su mirada amorosa y que nunca nos deja caminar solas.

La obediencia, pobreza y castidad del Padre amado (PC,1) no son virtudes aisladas, sino que se entrelazan para ser testimonio de esperanza cristiana. Él nos enseña a vivir nuestra fe con una confianza total en la providencia de Dios, a desprendernos de las riquezas materiales para abrazar lo esencial y a vivir un amor universal.

San José, a través de su obediencia, pobreza y castidad, nos invita a vivir con un corazón libre y dispuesto a seguir la llamada de Dios, confiando plenamente en sus designios para nosotras y para nuestro Instituto.

Que esta renovación de votos nos convierta en verdaderas peregrinas de la esperanza, testigos vivientes del amor y la fidelidad de Dios, hoy y siempre.

Que San José, Peregrino de la Esperanza, ruegue siempre por nosotras.

Circular de la Superiora General a las Comunidades por la Festividad de San José.

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