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Oración de Alabanza al Espíritu Santo: Fuerza, Consolador y Dulce Huésped

1. Lectura

«Y con sus mismas palabras, el Espíritu nos impulsa a gritar ¡Abbá, Padre!” (Gálatas 4,6)

«Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.” (2 Corintios 3,17)

2. Reflexión

Nos acercamos hoy con humildad a Ti, Espíritu Santo, reconociendo que eres el don en tus dones espléndido, la fuerza y el poder del amor divino. Eres el don del Padre que colma al Hijo y el don del Hijo que regocija al Padre; eres el regalo vivo para la Iglesia y el futuro de nuestra tierra.

Pedimos sin cesar ser un instrumento en tus manos. En esta cultura que tantas veces devalúa, olvida o ignora las palabras de Jesús, te acogemos a Ti como nuestro Consolador y Defensor. Tú nos recuerdas y nos ayudas a comprender la Verdad profunda de la fe. Tu fuerza santa nos impulsa a perder el miedo, a ser testigos valientes del Evangelio y a proclamarlo en el mundo entero.



Queremos dar a conocer al mundo el amor y la belleza de la Trinidad, tal como el P. Eladio nos enseñó: no como una teoría, sino como se conocen las cosas del corazón: gustándolas, saboreándolas, dejando que nos plenifiquen y que transformen por completo nuestra vida. Por eso, desde la experiencia de nuestra propia nada, abrimos de par en par nuestra existencia a tu gracia.

3. Oración de Alabanza

Guía: Te alabamos y bendecimos, Espíritu Santo. Eleva nuestra mirada, ensancha nuestro horizonte y llévanos cada día más lejos en el camino del seguimiento de Jesús y en el amor fraterno a nuestros hermanos.

Todos: ¡Ven, Espíritu de Dios, a nuestra vida! Llénala con tu gracia y transforma nuestra existencia. Danos un corazón nuevo, un espíritu nuevo y una vida nueva que cante tus infinitas misericordias. Queremos ser verdaderamente libres, porque sabemos que solo donde Tú reinas, vive la verdadera libertad.

«Ven Espíritu de Dios a nuestra vida porque solo invadidos de Ti, único Todo en ser, poder, saber y querer, podremos nosotros ser y vivir en Dios, por Dios y para Dios” (cf. c. 507).

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Guía: Espíritu Santo, dulce huésped del alma, muéstranos el sentido profundo de la fe. Tú, Espíritu de verdad, que conoces las profundidades de Dios, memoria y profecía de la Iglesia, dirige a toda la humanidad para que reconozca en Jesús de Nazaret al Señor de la gloria, al Salvador del mundo y a la culminación de la historia.

Todos: Que tu amor suave, Espíritu Santo, nos vivifique. Haz que nuestra vida se sumerja siempre en el Océano inmenso de tu Amor para pasar nuestros días en un eterno canto de amor, gratitud y alabanza.

4. Oración

«Dios Uno y Trino, a quien profundamente adoro, bendigo, alabo y glorifico» (c. 243). Haz que mi corazón quede lleno de tu espíritu y de tu bondad para poder darte gloria eternamente (c. 58). Haz que su gracia y su amor muevan siempre mi alma a la bendición, la alabanza y la glorificación (c. 220) y que, henchido mi alma de este espíritu (c.216) sea siempre mi gloria el canto eterno de tus alabanzas infinitas (c.203).

Vídeo Alabanza al Espíritu Santo

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